jueves, 4 de agosto de 2011

Escuelas y evaluación

Artículo publicado en la página Web del periódico El Nuevo Día en la sección de Voces el miércoles 3 de agosto de 2011. El mismo versa sobre el problema que enfrentan las escuelas públicas en puerto Rico para cumplir con los requisitos de la Ley No Child Left Behind.  Además, se expone un nuevo método para la evaluación y calificación de las escuelas de forma más comprensiva.

Escuelas y evaluación

Las escuelas no enseñan ni aprenden, los maestros enseñan y los estudiantes aprenden y eso ocurre, en gran medida, en las escuelas. Cuando decimos que los planteles con rezago académico están en plan de mejoramiento realmente son los estudiantes y los maestros los que reflejan ese rezago y los que tienen que superarlo. Así las cosas parecen simples, sin embargo el proceso educativo no puede ser reducido a la puntuación alcanzada en una prueba. Si desde que inició la Ley No Child Left Behind el número de escuelas en plan de mejoramiento ha incrementado vertiginosamente hasta un 87%, no podemos esperar que se logrará la meta fijada por el Gobierno federal de que en el 2014 todas las escuelas logren que sus alumnos sean proficientes en las materias principales.

Como país debemos replantearnos si el uso único de las Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico (PPAA) para calificar las escuelas es un criterio adecuado para aquilatar nuestro sistema de educación pública. Sin restar importancia a las PPAA, propongo que se consideren otros vectores de análisis para medir, de forma holística, lo que ocurre entre maestros y estudiantes.


La escuela es un plantel cuya estructura física y su capital docente tienen que estar determinados por su categoría de escuela general, vocacional, bilingüe o especializada en deportes, ciencias y matemáticas, comercio o bellas artes; y es a base de esa personalidad que debe ser evaluada. Las PPAA seguirán siendo el vector de evaluación principal y se complementaría con los resultados en otras pruebas, como las del College Board (para las escuelas superiores) y las pruebas de PISA, si Puerto Rico se inserta a este proyecto mundial.

El vector de docencia incluiría el por ciento de maestros con posgrado, años de experiencia y participación de sus estudiantes en proyectos especiales de ferias científicas, de matemática y competencias de deletreo.

El vector de tecnología consideraría la disponibilidad de salones con computadoras, la razón de estudiantes por computadora para la escuela y el acceso a broadband.

El vector de las tasas de retención, graduación, deserción por grado y nivel permiten medir la movilidad escolar. Para comprender la efectividad del esfuerzo educativo en nuestras escuelas hay que superar la evaluación unidimensional.
Enlace al artículo publicado el 3 de agosto de 2011 en el en la sección de Voces de la versión electrónica del periódico El Nuevo Día:

http://www.elnuevodia.com/voz-escuelasyevaluacion-1030168.html

Enlace a página Web del Departamento de Educación referente a las escuelas en plan de mejoramiento:
http://www.de.gobierno.pr/escuelas-en-mejoramiento-escolar

martes, 2 de agosto de 2011

Los asesinatos son los que cuentan

El despido del Superintendente de la Policía era un hecho esperado en el País dado el incremento vertiginoso e incontrolable de los asesinatos desde el 2007 y que el fin de semana de la candidatura del Gobernador fue el más sangriento en años. En ese año se reportaron 730 asesinatos y desde entonces han incrementado a una tasa anual promedio de, aproximadamente, 58 asesinatos por año, de seguir esa tendencia, podríamos terminar este año con aproximadamente 1,020 asesinatos. De ser así entonces este año sería el primero con más de mil asesinatos reportados desde que se recopila ese delito en Puerto Rico.

No hay duda que entre los delitos Tipo I el renglón de los asesinatos es el más importante para evaluar públicamente el desempeño del superintendente y del gobierno de turno en el poder. La percepción del pueblo de la criminalidad está indisolublemente atada a los asesinatos y ningún gobierno puede ignorar ese hecho político.

El comportamiento histórico de los asesinatos en el País se puede descomponer en varios periodos desde el 1948 hasta el presente. El primero de estabilidad que va desde el 1948 con 310 asesinatos hasta el 1969 con 183 asesinatos. El segundo de crecimiento vertiginoso que va desde el 1970 con 192 asesinatos hasta el 1974 con 519 asesinatos. El tercero de relativa estabilidad que va desde el 1975 con 479 asesinatos hasta el 1989 con 467 asesinatos. El próximo de crecimiento vertiginoso que va desde el 1990 con 600 asesinatos hasta el 1994 con 995 asesinatos, que ha sido el tope histórico hasta ahora. Entonces, una caída en picada que va desde el 1995 con 864 asesinatos hasta el 1999 con 593 asesinatos. Finalmente, el crecimiento vertiginoso, en el que estamos encerrados, que va desde el 2000 con 695 asesinatos (único año en la década con menos de 700 asesinatos) hasta el 2010 con 983 asesinatos. Si nuestra proyección de más de mil asesinatos se cumple estaremos entrando a otra dimensión de este problema fatal.

¿Qué podemos hacer ante este problema? Pues aceptar que, en realidad, el mismo no se puede resolver con medidas correctivas de corto plazo, se necesita un proyecto de país para enfrentarlo.

Columna sobre el crimen en Puerto Rico, El Nuevo Día (13 Julio 2011):
Crimen en Puerto Rico y en Estados Unidos:
http://www.elnuevodia.com/columna-crimenenpuertoricoyenestadosunidos-1015248.html

Artículo sobre el nombramiento del nuevo Superintendente, Primera Hora (7 de julio de 2011)
Militar al frente de la Policía:
http://www.primerahora.com/militaralfrentedelapolicia-523474.html