“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.” Ese pensamiento, del escritor irlandés George Bernard Shaw, nos abre la puerta a un camino en la política económica que se deben plantear nuestros políticos de turno, en vez de promover más empleos debemos allanarle el camino a más emprendedores.
¿Qué diferencia existe en atraer farmacéuticas americanas, brasileñas o mexicanas para crear empleos, como mencionó el gobernador?, ninguna pues, nos quedamos en lo mismo, el capital sigue siendo foráneo. Por qué no promover, ofreciendo cero contribuciones por diez años, la creación de una farmacéutica puertorriqueña de productos genéricos, como un primer paso, si el capital humano nos sobra en ese tipo de industria. Aparentemente hemos aclimatado a nuestras neuronas a la conducción del impulso nervioso de la genuflexión intelectual, que otros lo piensen y lo hagan.
El conocimiento se respeta y también se reta, sin lo último todavía viajaríamos a caballo. Nuestro modelo económico se agotó, tenemos que pensar en la paradoja que lo pequeño nos puede hacer grande. Por ejemplo, obviamente, no podemos competir con Brasil o Colombia en la producción de café a gran escala, sin embargo podríamos aspirara a tener una producción razonable del mejor café gourmet del mundo y eso nos haría grande. Ese tipo de café ya se cosecha en Puerto Rico. El paso critico es el estimulo gubernamental deliberado de esa estrategia comercial. No perdamos de vista que, luego del petróleo, el café es la segunda mercancía comercial en el mundo y solo el agua la supera como bebida de consumo. Los países europeos son sus principales consumidores y éstos tienen la inclinación por lo exquisito y su ingreso per cápita le permite pagarlo.
El culto a la pobreza y la dependencia (en los cupones, las becas Pell, el plan WIC y siga usted enumerando) nos ha convertido en perezosos en posición suspendida a la espera del milagro de una nueva dádiva. Cuántas veces hemos escuchado o afirmado que el conocimiento produce poder; pero el pensador francés Michel Foucault conmutó esa frase y afirmó que el poder produce conocimiento. Los que tienen el poder son los que determinan lo que es normal, pero tenemos que acudir a la locura para adaptar el mundo a nosotros mismos.
Enlace al libro de Foucault: Historia de la locura en la época clásica.
http://patriciolepe.files.wordpress.com/2007/06/foucault-michel-historia-de-la-locura.pdf
Algunos datos de la industria farmacéutica en Puerto Rico al 2008:
http://bitacorafarmaceutica.wordpress.com/2008/08/16/industrias-establecidas-en-puerto-rico/
Video sobre el mercado global de las farmacéutica.