El Secretario de Educación anunció una inversión de $111 millones en un
plan de construcción de cinco escuelas y el acondicionamiento de los 1,460
planteles existentes. Esa inversión es un ejemplo de los últimos aleteos
del modelo educativo del siglo XX, más edificios y más grandes mejor sistema
educativo.
Recordemos que en la
década de los 60 todavía existían pueblos sin escuela superior por lo cual el
edificio era un imperativo que concretaba un adelanto en el acceso a la
educación. Esa forma de ver el avance educativo respondía al paso de la
sociedad agraria a la industrial, que en nuestro país se dio prácticamente en
solo 30 años. Por eso el Recinto Universitario de Mayagüez originalmente
se llamaba Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas, esto era, la encrucijada
entre la agricultura y la máquina.
En la sociedad industrial
los procesos y la producción se basan en el uso de la materia prima y el
trabajo intensivo, por eso, todavía, los estudiantes entran, permanecen y salen
de la escuela dentro de un periodo de tiempo fijo. Ese modelo de producción
está siendo desplazado, de forma vertiginosa, por uno basado en la creación y
el uso intensivo del conocimiento (que a diferencia de la materia prima
mientras más se usa más se multiplica y expande), la llamada sociedad del
conocimiento.
Entonces, ¿qué pertinencia
tiene invertir millones en infraestructura de concreto si la inversión inicial,
dadas las nuevas condiciones y tendencias que fluyen por el globo, tiene que
ser en la infraestructura tecnológica de la información y la
comunicación? La escuela se tiene que convertir en un entorno donde se
aprende, se explora y se intercambia el conocimiento, para lo cual es
imprescindible disponer de un servicio de banda ancha en todos los
salones. Tenemos que entender, y más que todo, enseñar a los estudiantes
que el teléfono celular o la tableta digital son dispositivos que le facilitan
el acceso y manejo de la información para incrementar su conocimiento. El
Secretario opinó que “la inversión propuesta busca darle mejores espacios de
estudio y recreación a nuestros estudiantes e impulsar el desarrollo
económico”. Pero el desarrollo económico moderno no está en los edificios
se encuentra en el uso, la aplicación y en el cómo se comunica el conocimiento
para crear nuevos derroteros.
Artículo publicado en la versión impresa del periódico El Nuevo Día el jueves 6 de marzo de 2014.