"Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter". El sueño de Luther King se convirtió en realidad el día de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos apoyado por la participación aproximadamente de 120 millones de electores y una inusitada expectación mundial.
La sociedad americana, al elegir, de forma decisiva, a un presidente negro, crea una nueva atmósfera sicológica para ella y el planeta; pero, aunque mucho se habla de su lado negro africano, no se puede ignorara su lado blanco irlandés. Obama ha expresado que de su madre heredó su capacidad para construir puentes entre la gente, mantener una mente abierta, su curiosidad y su altruismo. Por parte de su abuela el sentido pragmático y el buen juicio, y de su abuelo la pasión por la vida. Obama ha transitado por la política estadounidense de una forma sin precedentes. En el 1996 fue elegido al Senado del estado de Illinois, en el 2004 logró una banca en el Senado americano y ahora logra la presidencia del país. Es más, Obama es el prototipo de cómo cambia la historia en un país moderno insertado en el siglo XXI, de forma acelerada y vertiginosa, y no como en siglos pasados cuando los cambios sociales tomaban decenios.
La elegancia y cortesía mostrada por el senador McCain, más que aceptando la derrota concediendo la victoria, es una señal de madurez política que muchos países deberían aprender al dilucidar sus diferencias. Obama, armado con su oratoria inspiradora que hipnotiza lo dejó claro: “poner manos al arco de la Historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor”. Sus tareas son titánicas: la crisis financiera y mobiliaria, la salida de las tropas estadounidenses de Irak y la restauración de la confianza mundial en el juicio presidencial en lo referente decisiones de política internacional.
La recuperación económica de los Estados Unidos puede ser viabilizada a través de una inversión significativa en la restauración de la infraestructura vial como portuaria y con el direccionamiento de una revolución verde tecnológica hacia la cotidianidad. Estas dos acciones gubernamentales promoverían la creación de miles de nuevos empleos en el área de la construcción y, de igual forma, en la investigación y desarrollo de nuevos productos independientes de los combustibles fósiles.
Y pensar que hace medio siglo, en el país de las oportunidades, los negros tenían que ceder su asiento en el autobús a los blancos.
jueves, 20 de noviembre de 2008
miércoles, 19 de noviembre de 2008
El nudo gordiano
Recientemente un periódico de gran circulación en Puerto Rico reportó y editorializó sobre el problema de las bajas tasas de graduación que muestran los estudiantes de bachillerato de nuestras universidades vis a vis a las universidades estadounidenses, y si nuestra perspectiva fuera la universidad Coreana nuestra distancia sería de años luz.
En el artículo: Poca producción de cerebros, se reporta que “el principal hallazgo de un informe del Consejo de Educación Superior (CES), sólo el 30% de los universitarios de la Isla completa el bachillerato a tiempo (en seis años o antes), y el resto tarda más o definitivamente no lo termina.” Luego, el editorial: Protejamos la educación, cierra su postura como sigue. “Esperamos que el CES, como la organización gubernamental que regula las universidades públicas y privadas en la Isla, se apreste a presentar soluciones concretas a corto, mediano y largo plazo para que la educación sea la pieza angular que enriquezca el entendimiento de las personas sobre sí mismas y sobre el mundo, y mejore la calidad de nuestras vidas.”
Si asociamos nuestro sistema educativo con los cuatro puntos cardinales de orientación en un mapa y visualizamos las universidades en el Norte, las escuelas del K al 12 como el Sur, la empresa privada y las comunidades como el Este y al gobierno como el Oeste y, además, que cada uno de esos puntos interactúan entre si, entonces, podemos establecer que para enfrentar el problema de la calidad del estudiante que ingresa a las universidades y egresa de éstas no podemos recurrir a la trillada repartición de culpas y recriminaciones de un punto al otro. Se tiene que comenzar por la calidad en la preparación de maestros, enfatizando e incrementando los cursos en las concentraciones de las materias que enseñarán y para los que se preparan en escuela elemental basta ya de los cursos generales.
Para deshacer el nudo gordiano que, por años, ha ahogado los pujos reformistas del pasado es necesario asumir una actitud tajante ante éste. Ya basta de paños tibios traducidos al parcho de ocasión. ¿Dónde está Alejandro Magno con su espada?
En el artículo: Poca producción de cerebros, se reporta que “el principal hallazgo de un informe del Consejo de Educación Superior (CES), sólo el 30% de los universitarios de la Isla completa el bachillerato a tiempo (en seis años o antes), y el resto tarda más o definitivamente no lo termina.” Luego, el editorial: Protejamos la educación, cierra su postura como sigue. “Esperamos que el CES, como la organización gubernamental que regula las universidades públicas y privadas en la Isla, se apreste a presentar soluciones concretas a corto, mediano y largo plazo para que la educación sea la pieza angular que enriquezca el entendimiento de las personas sobre sí mismas y sobre el mundo, y mejore la calidad de nuestras vidas.”
Si asociamos nuestro sistema educativo con los cuatro puntos cardinales de orientación en un mapa y visualizamos las universidades en el Norte, las escuelas del K al 12 como el Sur, la empresa privada y las comunidades como el Este y al gobierno como el Oeste y, además, que cada uno de esos puntos interactúan entre si, entonces, podemos establecer que para enfrentar el problema de la calidad del estudiante que ingresa a las universidades y egresa de éstas no podemos recurrir a la trillada repartición de culpas y recriminaciones de un punto al otro. Se tiene que comenzar por la calidad en la preparación de maestros, enfatizando e incrementando los cursos en las concentraciones de las materias que enseñarán y para los que se preparan en escuela elemental basta ya de los cursos generales.
Para deshacer el nudo gordiano que, por años, ha ahogado los pujos reformistas del pasado es necesario asumir una actitud tajante ante éste. Ya basta de paños tibios traducidos al parcho de ocasión. ¿Dónde está Alejandro Magno con su espada?
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