Juan Pérez un hatillano que en el 1972, cuando era un imberbe, quedó impactado por la Masacre de Lod y ahora, cuatro décadas después, recordó su sueño de adolecente de ajusticiar a Kozo Okamoto el único terrorista sobreviviente del grupo Ejército Rojo Japonés (ERJ) perpetrador de ese macabro acto. Muchos se sonrojarán, otros se rasgarán sus vestiduras y algunos lo criticarán por querer aplicar la abolida ley del Talión en pleno siglo XXI, sin embargo, Juan ha revivido en su mente miles de veces ese sueño. Pero sus compromisos profesionales y familiares opacaban sus visiones de reivindicar a los amigos y conocidos muertos o heridos que junto a sus familiares quedaron marcados dramáticamente por el resto de sus días.
El editorial: "contra toda intolerancia", del periódico El Nuevo Día, puso de nuevo en su agenda el llevar a cabo su sueño añejado por el tiempo y sus vivencias, hacerse cargo de Kozo Okamoto. Kozo fue arrestado el día del ataque y sentenciado a cadena perpetua en Israel. En el 1985, gracias al acuerdo de Jibril, formó parte del intercambio de prisioneros —1,150 palestinos fueron canjeados por tres prisioneros israelíes—, y se trasladó a Libia, luego a Siria y finalmente se radicó en el Líbano. En el 1997 fue arrestado y encarcelado en ese país junto a otros cuatro miembros del ERJ por falsificación de pasaportes. En el 2000 el gobierno libanés le otorgó asilo político y actualmente vive libremente en Beirut donde se pavonea de su inmisericorde acto. En una entrevista en el 2003 alegó que no tenía otra opción más que disparar por el bien de la lucha armada y que ahora solamente podía rezar por las victimas.
Ese mayúsculo cinismo le revolcó el estomago a Juan y la noche del editorial decidió investigar aún más sobre, en aquél entonces, un joven japonés de 24 años, de clase media y estudiante de botánica que se transformó en una máquina asesina sin ninguna piedad.
Juan no tiene hijos, su esposa murió el año pasado y lo que le queda es la hipoteca de su casa y la pensión de empleado gubernamental por 30 años. Esa misma noche del editorial, cuarenta años después de los actos terroristas contra los peregrinos puertorriqueños, entendió que no se podía morir sin cumplir con su sueño de aplicarle la ley de justicia retributiva a Kozo Okamoto.
Enlace a editorial de El Nuevo Día:
http://www.elnuevodia.com/editorial-contratodaintolerancia-1267502.html
Entrevista en el Libano a Kozo Okamoto en el 2003:
http://www.lebanonwire.com/0305/03050601KDO.asp
Vídeo de declaración de Kozo Okamoto en su juicio en Israel:
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