domingo, 30 de noviembre de 2008

El tiempo y sus engaños

“Cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor”, este verso, del poeta Jorge Manrique, muy propio de viejos y desengañados, es utilizado diariamente por distintas personas que miran el presente, solamente, desde su lado negativo. Los retrógrados (y no reaccionarios, de re–acción visceral, que es más bien una característica de la imprudencia), quieren regresarnos al pasado y están en todas partes diciéndonos, demagógicamente, lo mal que estamos hoy en comparación con lo bueno que era ayer.

Por su lado, el optimismo enfermizo de la autoayuda, con su discurso ingenuo de que uno puede ser lo que quiera con meramente desearlo, sin importar la dedicación y el potencial que poseamos, nos involucra en acciones y derroteros que, también, nos alejan del presente pues estamos más preocupados por lo que queremos ser olvidando lo que somos. La esperanza irrazonada de que el futuro será mejor ha convertido al juego de la Loto en una pasión humana.

Estas dos formas de escapismo del presente nos las venden todos los días, por ejemplo, en el mundo musical, con los reencuentro de miembros de agrupaciones u orquestas famosas del pasado y con las regrabaciones digitales de discos, supuestamente, clásicos. La mercadotecnia juega efectivamente con la tendencia de la naturaleza humana a matizar positivamente las experiencias pasadas a medida que nos alejamos de ellas temporalmente. Por su parte los sicólogos, con la teoría que reduce el comportamiento presente del individuo a las experiencias positivas o negativas de sus primeros cinco años de vida, convierten al pasado en una marca indeleble de la personalidad de la cual, supuestamente, no podemos escapar.

No es convertir la historia en culto al pasado por el pasado mismo, es más bien, comprender su importancia como quehacer de la humanidad para interpretar tanto los eventos del pasado como su influencia en el presente. La planificación social y económica, algo que se carece en demasía en nuestro País, no es pensar en el futuro a través de constructos predefinidos, es en realidad establecer previsiones de futuro desde el presente de forma innovadora. Los extremos temporales nos desenfocan del presente y nos ocultan su importancia como punto de referencia para la acción histórica y la planificación innovadora. Nuestra gente necesita un País con un proyecto social que aplique lo positivo de la experiencia del 1940, pero que sea viable en el siglo XXI.

Como escribió Quevedo en una de sus epístolas: “No seas de los vulgares que dicen que todo tiempo pasado fue mejor, que es condenar al porvenir sin conocerle; pues forzosamente dirá el futuro, en llegando, que es mejor éste, no por bueno, sino por ya pasado.”

2 comentarios:

DoctoraSoc dijo...

Coincido con tus planteamientos con relación a las atribuciones deterministas de pensar que el pasado siempre fue mejor que el presente. La proliferación de libros de autoayuda, talleres y personas supuestamente expertas en esta área solo corresponden a un mercado que trata de proliferar una visión reduccionista de los problemas sociales y económicos que confrontamos. El uso de teorías psicologistas como la psicoanalítica que mencionas en el escrito y otras, son una negación del reconocimiento de factores socioestructurales que matizan todas las relaciones sociales. Es más fácil hacerle creer a la gente que ellos con su empeño y determinación todo lo pueden , y que si no pueden ellos solamente son los responsables y culpables. Lo que resulta díficil es contribuir o estimular el desarrollo de una visión sistémica -ecológica que permita a los individuos considerar todas las variables ya sean sociales, estructurales e individuales que se vinculan a todas las transacciones sociales. No debemos de endosar las visiones reduccionistas y psicologistas que no contribuyen a una adecuada valoración de la realidad de nuestro presente.

puertoricoin2016 dijo...

Nico: shalom...Coincido con tus planteamientos en este articulo. Como opción razonable es ver el bien añadido del pasado sin perder de vista una lectura critica del mismo...y usarlo como critica transformativa en el presente