jueves, 20 de noviembre de 2008

Señor presidente Barack Hussein Obama Dunham

"Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter". El sueño de Luther King se convirtió en realidad el día de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos apoyado por la participación aproximadamente de 120 millones de electores y una inusitada expectación mundial.

La sociedad americana, al elegir, de forma decisiva, a un presidente negro, crea una nueva atmósfera sicológica para ella y el planeta; pero, aunque mucho se habla de su lado negro africano, no se puede ignorara su lado blanco irlandés. Obama ha expresado que de su madre heredó su capacidad para construir puentes entre la gente, mantener una mente abierta, su curiosidad y su altruismo. Por parte de su abuela el sentido pragmático y el buen juicio, y de su abuelo la pasión por la vida. Obama ha transitado por la política estadounidense de una forma sin precedentes. En el 1996 fue elegido al Senado del estado de Illinois, en el 2004 logró una banca en el Senado americano y ahora logra la presidencia del país. Es más, Obama es el prototipo de cómo cambia la historia en un país moderno insertado en el siglo XXI, de forma acelerada y vertiginosa, y no como en siglos pasados cuando los cambios sociales tomaban decenios.

La elegancia y cortesía mostrada por el senador McCain, más que aceptando la derrota concediendo la victoria, es una señal de madurez política que muchos países deberían aprender al dilucidar sus diferencias. Obama, armado con su oratoria inspiradora que hipnotiza lo dejó claro: “poner manos al arco de la Historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor”. Sus tareas son titánicas: la crisis financiera y mobiliaria, la salida de las tropas estadounidenses de Irak y la restauración de la confianza mundial en el juicio presidencial en lo referente decisiones de política internacional.

La recuperación económica de los Estados Unidos puede ser viabilizada a través de una inversión significativa en la restauración de la infraestructura vial como portuaria y con el direccionamiento de una revolución verde tecnológica hacia la cotidianidad. Estas dos acciones gubernamentales promoverían la creación de miles de nuevos empleos en el área de la construcción y, de igual forma, en la investigación y desarrollo de nuevos productos independientes de los combustibles fósiles.

Y pensar que hace medio siglo, en el país de las oportunidades, los negros tenían que ceder su asiento en el autobús a los blancos.

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