La cosa no es como antes, así empezarán a decir los estudiantes universitarios puertorriqueños cuando la nueva reglamentación de la beca Pell entren en vigor para el próximo año académico. Como muchos recordarán antes el BEOG (“Basic Educational Opportunity Grant”), hoy beca Pell, no establecía restricciones de tiempo en términos del uso de la misma y la repetición de cursos fracasados. Esas condiciones permitían que una gran cantidad de estudiantes vivieran, en las universidades del país, un ciclo de abandono y regreso año tras año sin culminar un grado académico.
La nueva reglamentación de la beca Pell para el año académico 2012-2013, que tiene carácter retroactivo, reduce de 18 a 12 el total de semestres a jornada completa que un estudiante universitario puede tener acceso a la beca y se reduce de $30 mil a $23 mil el total de ingresos de una familia que garantiza la asistencia económica máxima de $5,500 por año académico. Además, el consumo de la beca en programas de certificado pos secundario no universitario será parte del cálculo de los 12 semestres.
No debe sorprendernos las medidas presupuestarias federales en las asignaciones de ayudas económicas a los estudiantes de educación superior pues no se dan en un vacío, llegan como secuela de la crisis financiera. El desplome de los créditos "subprime" que desencadenó la quiebra de Lehman Brothers en el 2008 y el crecimiento exponencial de la deuda pública del gobierno federal, que ha llegado al punto crítico donde la misma es igual o mayor que el Producto Interno Bruto, ha estremecido el paradigma del estado benefactor como lo conocimos durante el siglo pasado.
En el 2008 Puerto Rico tenía 249,372 estudiantes de educación superior de los cuales 177,803 estaban matriculados en instituciones privadas (más del 71%) y en esas universidades más del 90% de sus estudiantes dependen de la beca Pell. Se estima que Puerto Rico recibe $1,046 millones anuales y de esa cantidad $818 millones van a las universidades privadas. El impacto de las medidas podría ser catastrófico para aquellas instituciones privadas que no tengan la estructura financiera, gerencial y estratégica necesaria para enfrentar asertivamente los tiempos de estrechez que se avecinan. Las universidades tienen que pasar de consumidores de fondos a generadores de ingreso a través de su capital intelectual.
Enlace a editorial del periódico El Nuevo Día sobre el impacto de los cambios en la beca Pell titulado
Enlace a página Federal Studet Aid del gobierno federal en español sobre cómo calcular el porcentaje Lifetime Eligibility Used de la Beca Pell.
Lifetime Eligibility Used
Enlace a artículo en la revista The Chronicle of Higher Education que plantea la posibilidad de que la educación superior sea la próxima burbuja en explotar luego de los punto com a principios del 2000 y la hipotecaria en el 2008.
La educación superior una burbuja
2 comentarios:
Ya la burbuja economica en el sector academico comenzo a reventar (http://chronicle.com/article/Will-Higher-Education-Be-the/44400).
ESTAS MEDIDAS QUE SON AHORA UNA INMINENTE REALIDAD SE VIENEN DISCUTIENDO HACE YA UN TIEMPO.LO QUE RESULTA PREOCUPANTE ES LA LAXITUD CON QUE LAS UNIVERSIDADES HAN REACCIONADO. COMO DICES EN TU ESCRITO SE HACE IMPERATIVO ESTATEGIAS PLANIFICADS Y CONCERTADAS ESTRATEGICAMENTE. CONSIDEERO SE ESTA HACIENDO TARDE.
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